Turismo por la Comarca del Jiloca (Teruel)

Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor

Iglesia Calamocha

La iglesia de Calamocha, dedicada a Santa María la Mayor, es un edificio de grandes dimensiones, con tres naves de cinco tramos y con espacio de iglesia-salón. Las tres naves se cubren con bóvedas casi planas de crucería estrellada que apoyan sobre pilares. A pesar de su homogeneidad interior, la iglesia fue construida en dos épocas.

La primera se inicia en el año 1548, cuando el Concejo contrata a Sancho Laguarza y Juan de Estela para edificar una nueva iglesia sobre el solar que ocupaba la vieja. La segunda, una ampliación respetando el estilo anterior, es encargada en el año 1737.

Plano IglesiaSi nos fijamos en el exterior, la Iglesia se aprecia como un solo volumen, de grandes dimensiones y cubierto a dos aguas, donde todos los elementos decorativos se concentran en la principal puerta de acceso.

La fachada destaca por su perfil mixtilíneo, muy movido, cobijada íntegramente por un óculo. Una imposta ordena la composición del hastial, a modo de un falso frontón, y bajo ella un gran arco cobijo rebajado engloba la portada, que es de dos cuerpos y muy rica en elementos formales, con pares de columnas adosadas que flanquean el arco de ingreso de medio punto.

LA TORRE:

La torre de Calamocha era un antiguo castillo-atalaya que formaba parte de una fortaleza medieval. Fue utilizado en el siglo XVI como punto de partida en la construcción de la actual iglesia.

Centrándonos en la actual torre, presenta interiormente una serie de elementos decorativos que serían realizados en el siglo XVI (ventanas de medio punto, pináculos de tradición gótica),al tiempo de la construcción de la Iglesia. Exteriormente, está rematada por un campanario de esta misma época con ángulos adornados con pirámides y bolas, de estilo muy arcaizante, y coronada posteriormente con un esbelto campanario de ladrillo realizado, siguiendo planos de Melchor de Luzón, en la segunda mitad del siglo XVII.

torreDel antiguo recinto medieval poco queda. Según el profesor Barquero Lomba,  la fortificación incluiría la Iglesia parroquial y un recinto amurallado del que se conservan vestigios de tapial con saeteras, confundidos entre las casas colindantes. En las inmediaciones de la citada torre se conservan también restos de un muro, de un grosor considerable, realizado con mampostería de cantos cuarcíticos de medio tamaño, trabados con mortero de cal. Alrededor de la Iglesia, bajo el pavimento de la plaza, también se han encontrado restos de gruesos muros, cubiertos en la última remodelación de la plaza. Dichos muros, confirmando las hipótesis anteriores, podrían corresponder a un pequeño recinto, de cronología medieval. La torre, sin duda alguna, anterior al templo, es de planta rectangular, de grandes dimensiones y realizada en buena sillería. Es probable, que al menos su cuerpo inferior perteneciera a una torre militar de los siglos XIV o XV, que se encontraría en el centro de una ciudadela, cuya finalidad sería contener las invasiones castellanas.

ELEMENTOS DESTACABLES:

OrganoLa fachada se levantó a mediados del siglo XVIII. En ella, protegida por un arco, se situó la portada a modo del típico esquema de portada-retablo barroco. Se divide en dos cuerpos con tres calles, que en el inferior se separan por columnas compuestas, mientras que el superior despliega toda la exuberancia barroca. La portada se halla presidida por la Virgen.

Retablo de Nuestra Señora del Rosario.

En el siglo XVII se asentaron además dos retablos barrocos: el de San Francisco Javier y el del Cristo, fechado en 1684. Hasta bien entrado el siglo XVIII no se volvieron a realizar obras de interés.

De este momento sobresale el interesantísimo baldaquino iniciado por el escultor Francisco Navarro en 1761 y el retablo de la Sagrada Familia, atribuible a su círculo.

Del barroco final conserva también el retablo conocido como de la Virgen del Rosario, cuya imagen central se trajo de Filipinas, y el San Pascual Bailón, en el que se aprecia el empuje hacia el neoclasicismo. Los retablos realizados en el siglo XIX son de desigual valor. El de San Roque se fecha en 1853 y el altar de San Pedro muestra un lienzo fechado en 1879, obra del pintor turolense Salvador Gisbert.

La caja del órgano fue construída por Bartolomé Sánchez hacia 1720.