Turismo por la Comarca del Jiloca (Teruel)

Castillos y fortificaciones

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Castillo de Peracense

Podemos localizar en casi todos nuestros pueblos unas ruinas en lo más alto, unos huecos en las torres de nuestras iglesias, e incluso encontrar restos de lo que pudieran ser recintos amurallados o torres de vigilancia. Gracias a esto podemos repasar la historia y encontrarnos que los primeros asentamientos celtibéricos que se conocen estaban fortificados, que habitaron caudillos musulmanes que defendieron sus poblaciones ante el avance de las tropas cristianas y que entre los reyes cristianos había un ansia de poder que los hacía enfrentarse entre ellos.

Este territorio fue escenario de contiendas por su condición de territorio de frontera. El Cid también paso por las tierras del Jiloca y fortificó el asentamiento del Poyo. En época mucho más reciente, las tropas carlistas aprovecharon estos edificios medievales como cuarteles donde asentarse y destruyeron otros que no lograron conquistar. También tenemos la comarca agrietada de trincheras de la Guerra Civil, al fin y al cabo fortificaciones defensivas en nuestros pueblos.

 ASENTAMIENTOS FORTIFICADOS DE ÉPOCA CELTÍBERA

Denominamos celtíberos a los diferentes pueblos que poblaron la zona de la cordillera ibérica antes de la conquista romana. Suelen ser pequeños enclaves, de apenas dos calles rodeados de fuertes murallas. Los lugares preferidos para construir están elevados, con abundante visibilidad pero cercanos a un río o fuente de agua. A menudo solían tener un foso. En la comarca existen varios ejemplos de esta época.

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Torregabasa

En Báguena, el poblado ibérico de Las Escalerilla con varios tramos de muralla; en Bueña el asentamiento ibérico La Fuente del Cantador; El Castillejo en Castejon de Tornos; en Luco del Jiloca Cabezo Raso que posee gran visibilidad; Ojos Negros tiene en su término el mayor número de asentamientos íberos, cuando ya eran conocidas sus minas, el Cerro de las Salinas, Casa Carravilla, Los Castillejos y Torregabasa; el castillo medieval de Torralba se asienta sobre un poblado ibérico y por último en Villafranca se observan restos de muralla en lo que se conoce como Las Saletas. 

LOS CASTILLOS MUSULMANES

La actual Comarca del Jiloca pertenecía a la división administrativa conocida como Marca Superior. La capital estaba en Zaragoza de la que dependían cinco distritos y cada uno de ellos se repartía en comarcas o aqalim (singular iqlim) que eran unidades de carácter económico-administrativo con un pueblo o castillo como cabecera.

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Castillo de Cutanda

El iqlim de Cutanda formaba parte de de las comarcas dependientes del distrito de Zaragoza y a el pertenecían los actuales términos de Olalla, Collados, Valverde, Navarrete del Río, Cuencabuena, Nueros, Godos, Torrecilla del Rebollar, Torre los Negros, Barrachina, El VillarejoBañon, Cosa, Corbatón y Alpeñes. Del que fuera castillo de Cutanda en época musulmana apenas quedan unos restos cerámicos de estilo andalusí. Tiene un indudable valor estratégico y hace que las pequeñas poblaciones de su iqlim tengan,cuanto menos, torres vigía con las que comunicarse con el castillo principal. Por este motivo se pueden apreciar algunos restos como los de Torre los Negros, Bañón o Mezquita de Loscos.

EL CID EN LA COMARCA DEL JILOCA

En el Poyo, a juzgar por el cantar de Mio Cid, establecería un campamento, del que actualmente apenas quedan restos, desde el que realizó sus correrías por la comarca. Parece que fue en el cerro de San Esteban donde Rodrigo Díaz de Vivar se estableció camino hacia Valencia, organizó un campamento fortificado aprovechando los antiguos vestigios.

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Castillo de Monforte de Moyuela

Al norte de la comarca, en Monforte de Moyuela, se sitúa el castillo de Montefuerte, un lugar estratégico que domina la despoblada meseta. De el apenas quedan restos de sus dos torres circulares y algunos restos de muralla.

Al este, en Torre los Negros, se encuentra en su parte más alta una torre de planta hexagonal y algunos restos del recinto amurallado.

LAS GUERRAS CON CASTILLA

La más famosa batalla sonada en estas tierras es la Batalla de Cutanda en la que el rey Alfonso I consiguió la victoria contra los almorávides.

A partir de esta empezaron las conquistas del sur del Ebro por los cristianos. Después de las conquistas, se dio forma a un reino con fronteras parecidas a las actuales. Pero la frontera no era solo con los musulmanes, existía otra, la de Castilla. Durante las guerras con Castilla el sistema defensivo de la Comunidad se organiza en torno a la ciudad de Daroca, formando varias líneas defensivas:

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Castillo de Bueña

1.- En torno a la frontera con Castilla. Castejón, Tornos, Bello, Torralba de los Sisones, Odón, Blancas, Pozuel, Ojos Negros y Peracense. Por su situación, la más cercana a Castilla, fue la zona más castigada, pasando sus castillos a manos castellanas en varias ocasiones.

La torre de la iglesia de Castejón probablemente formó parte de una iglesia fortificada.

El castillo de Tornos siempre fue muy apreciado por su situación fronteriza, se encuentra sobre una cumbre que controla toda la llanura de Gallocanta.

La actual casa de las primicias en Bello son los restos del torreón del castillo. Todavía se conserva un tramo de muralla con saeteras del que sobresale una gran torre rectangular.

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Castillo de Torralba de los Sisones

El castillo de Torralba de los Sisones tuvo un papel relevante en las guerras castellano-aragonesas. En lo alto de una colina se conservan las ruinas del castillo. Quedan parte de sus muros donde conservan saeteras y dos torreones.

Por su escasa distancia con la frontera castellana, Blancas fue siempre victima de los invasores. En la actualidad solo se conserva una torre cuadrada en la que se aprecian saeteras perteneciente a la iglesia.

En Pozuel solo apreciamos unos paredones de piedra bordeando la meseta que alberga la población y un torreón almenado.

Ojos Negros fue escenario de las guerras castellanas por lo que tuvo que fortificarse, el castillo está sobre una loma de gran extensión del que se conservan la torre del homenaje, parte de la muralla y el aljibe.

Para cerrar esta parte de la comarca, el mejor conservado, el castillo de Peracense. Construcción en piedra rojiza de rodeno que se camufla espectacularmente con el entorno y en un desfiladero que hace de su posición la mejor estrategia. Se compone de dos recintos amurallados y la falsa torre del homenaje.

2.- Valle del Jiloca. Báguena, Burbáguena, Calamocha, El Poyo, Fuentes Claras, Monreal, Villafranca, Bueña y Singra.

Esta es la segunda línea defensiva organizada para evitar la invasión castellana.

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Castillo de Báguena

De origen al parecer templario, el castillo de Báguena, situado en un montículo sobre el caserío se conservan dos torreones.

En Burbáguena, el castillo de Burbacana, quedan dos torrecillas cuadradas.

Del antiguo recinto medieval poco queda en la fortificación de Calamocha, que incluye la iglesia y un recinto amurallado con saeteras. El cuerpo inferior de la torre es probable que perteneciera a una torre militar.

Del recinto de Fuentes Claras quedan unos 30 metros de buena piedra y en que están visibles las saeteras.

El desaparecido castillo de Monreal debió ser el más importante de la época. Fue destruido durante la primera guerra Carlista. En la actualidad solo se divisa el perímetro del recinto.

La fachada y torre de la iglesia de Villafranca del Campo, robusta y de forma cuadrangular con saeteras hace pensar que en su momento tuvo carácter defensivo.

El castillo de Bueña fue testigo de un trágico asesinato. Hoy en día quedan dos robustas paredes de mamposteríaa y en la parte más elevada un torreón.

En Singra, del sistema defensivo solo queda una torre, utilizada como campanario de la iglesia.

3.- Retaguardia de la frontera con Castilla.

Esta línea defensiva recorre las sierras y aprovecha los lugares estratégicos conquistados a los musulmanes como el caso de Cutanda y Monforte. También se construyeron torres en lugares tácticos que estaban desprotegidos desde estos castillos como en Cucalón o Lagueruela.

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Torretón de Godos

Con el paso del tiempo estas torres se modificaron para pasar a ser parte del campanario de la iglesia como en Bádenas, Ferreruela o Cuencabuena.


4.- La frontera oriental.

Tras la reconquista definitiva por Ramón Berenguer IV creó una frontera desde Segura siguiendo por Torrecilla y Torre los Negros. Se sumaron después Barrachina y Godos.

En Torrecilla se conservan las ruinas del castillo y en su interior los restos de un torreón cuadrado.

La torre de la iglesia de Barrachina bien pudo ser la torre del castillo a juzgar por su estructura.

El recinto refugio de Godos que sirvió en la guerra de los Pedros y que se conserva una torre cilíndrica.

LAS GUERRAS CARLISTAS Y LA REUTILIZACIÓN DE LOS CASTILLOS

Los pueblos del Valle, tradicionalmente liberales, fortalecieron algunos castillos en mal estado.

El castillo de Peracense estuvo ocupado por las tropas isabelinas durante toda la guerra. Monreal reconstruyó su castillo y se fortalecieron plazas como las de Caminreal o Calamocha.

También fueron ocupados los de Cutanda, Bañón, Barrachina o Singra.

Las últimas fortificaciones con las que cuenta la comarca son las trincheras de la Guerra Civil.